lunes, 14 de abril de 2014

Mientras dormimos nos crecen bosques en los ojos

He caminado por dos continentes para volver a un lugar donde no estuve pero llevo en el alma.
Después de ocho meses interrumpidos en una casa que nos trajo el viento,
este fin de semana amanecimos con un bosque nuevo que juramos no estaba en la ventana.
Me pregunto qué quiere la vida para llevarme a rodar tan lejos,
y dejarme tirada en un lugar tan parecido al que amo pero vacío de mucha de mi gente.
Me pregunto y me dejo.
Confío en que algún día lloverán de la tierra las respuestas.
Me sorprendo y disfruto de lo que sí tengo:
respiro el sol en las narices de mis hijos,
y tejo mariquitas en el pelo de espigas de mi hija.
En la presencia,
todo lo que quiero me encuentra.

















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