Catorce años de vos,
Catorce años de ser mamá,
Catorce años de triturar comidas, convertirme en mujer medicina, cambiar pañales,
dormir sabiendo que una parte de mi siempre está alerta.
Catorce años en que has modelado quienes somos.
Has transformado prioridades, has liberado expectativas,
y pintas con otros colores la realidad de lo que implica tu presencia.
El otro día un señor en la calle me dijo al verte lo mismo que hace años dijo tu abuelo:
- Si yo pudiera cambiarle el sitio y liberar al niño de su carga...
Respondí: - A cada uno lo que le toca.
Y seguimos nuestro andar con el paso y el peso más ligero.
Tu presencia implica un misterio, pero no es una presencia etérea.
No da igual que estés o no estés.
Ninguno de quienes te amamos seríamos exactamente quienes somos,
de nunca haber tenido la fortuna de llegar a conocerte.
En tu quietud reside una fuerza que transmuta.
Tu calma conmueve
y remueve.
A veces hay una emoción muy grande que empaña la vista pero aclara el alma.
A veces hay una rabia válida por la falta de apoyo de esta sociedad "éxitocentrica" en la que vivimos.
Siempre hay paz.
Paz de experimentar un amor sin condiciones ni expectativas, un amor enteramente libre.
Paz de respetar tus tiempos y tus limitaciones.
Paz de respetar mis errores y mis limitaciones.
Paz de verte crecer contra todo pronóstico
y disfrutar de toda tu anárquica maestría.
Feliz Cumple Neuquén.
Tu fuerza quieta moviliza.





















