Un diálogo sobre el poder (diálogo con Michel Foucault, 1972)
Hace ya casi un año, cuando Milla tenía poquito más que 7, una amiga nos comentó que en el Museo Picasso de Barcelona realizaban un concurso de cuentos infantiles llamado "LletrA". Milla quedó fascinada con la idea de participar (tal vez motivada por el hecho que tanto su papá como yo participamos todos los años en concursos de arte y, seguramente que de la misma forma que cuando yo era niña fui "maestra" y "vendedora" por imitar el trabajo de mis padres, ella habrá querido imitar el nuestro).
Le dije que tuviera en cuenta que cuando participamos en estas cosas es muy probable que nuestro trabajo no sea seleccionado. Que el hecho de crear tiene que ser siempre para nosotros mucho más disfrutable que el premio. Que tuviese en cuenta que cuando dejamos que otra persona "juzgue" de alguna manera nuestro trabajo nos deja en una posición de debilidad a menos que partamos de la seguridad y la alegría de saber que ese "juicio" es arbitrario puesto que el verdadero premio es haber realizado algo que para nosotros es importante hacer y que hemos disfrutado del proceso de hacerlo.
Finalmente escribió un cuento basado en una obra de Picasso llamada "Blanquita Suárez". Me preguntó quién era el personaje del cuadro, investigamos un poco sobre la protagonista y a partir de allí tuvo la iniciativa de escribir su historia, ilustrarla y narrarla.
Milla aprendió a leer con 4 años, a partir de su propia iniciativa, igual que lo hace hoy Alén que con 4 años y tres meses, nos lee los carteles de la calle y los titulares de los diarios.
Haciendo un paréntesis en mi escrito, quiero dejar en claro, que para mí, que un niño lea no está ni bien ni mal. Entiendo que la lectura responde a una necesidad elemental: comprender el entorno. Al igual que el hablar, gatear para buscar algo o cubrir cualquier otra necesidad básica como puede ser la de ir a hacer pis, no puede corresponder a una exigencia externa o a un dogma preestablecido sobre cuándo "toca": Los niños y las niñas acceden al conocimiento cuando y como lo necesitan.
Fue una experiencia muy bonita y finalmente grabamos este video en el que Milla cuenta su historia.
Pasaron los meses y nunca detallaron el fallo en la web del museo a pesar de que en las bases habían comunicado que los premios se harían públicos en ese medio. Escribí un par de e-mails preguntando a la organizadora del concurso, Mariona Savall, por el fallo del jurado pero no respondió. Decidí dirigirme a la dirección del Museo. Milla me comentaba que en realidad le daba igual haber ganado o no, pero que quería conocer las historias que habían presentado los otros participantes.
Finalmente recibí un correo firmado por Teresa Fèrriz de LletrA y Anna Guarro de Museu Picasso en el que dijeron esto:
Entre las razones principales estuvo la baja participación en esta categoría, que con sólo 3 entradas hacía inviable el concurso. Entre los criterios de valoración establecidos para el jurado se tienen en cuenta la imaginación, la adecuación del lenguage al período evolutivo del niño y la relación con la obra. En esta ocasión se estimó que en las pocas participaciones disponibles no había propuestas muy destacadas en cuanto a estos aspectos.
A raiz de esta situación, con el jurado se planteó la idoneidad de mantener esta categoría o desestimarla en futuras ediciones, decisión que se tomará cuando empecemos a plantear la próxima edición.
Lamentamos la decepción que haya causado este fallo pero esperamos que entienda las razones y que su hija no se sienta desanimada por ello."
Lo leo y siento una profunda falta de respeto a los niños y niñas en general y en concreto a los tres que han participado. El premio, que quede claro, no era ni un viaje a Disney World ni una canasta para cubrir las necesidades alimentarias del ganador y su familia por un año. El premio era.... libritos infantiles!!!! ¿Ha costado una larga deliberación dejar éste premio desierto? ¿Se les cruzó siquiera por la cabeza repartir los libritos entre tres niños? ¿Cómo se juzga la imaginación, la adecuación del lenguaje (por cierto "lenguaje" va con J, señoras!!! y "raíz" lleva acento!!!!) al período evolutivo del niño y la relación con la obra en tres pequeños que han tenido la valentía, la dedicación y la creatividad para sumarse a este evento? En mis hijos y en la relación que establezco con otros niños y niñas a lo largo del día descubro personas maravillosas, personas completas, capaces de expresar, de sentir amor y empatía, preocupación y responsabilidad, necesidad de consolar y ser útil al entorno, creatividad en generar soluciones más que problemas... Me pregunto qué es lo que ha pasado con los adultos. ¿Es el trabajo el que los atonta? ¿Es la educación la que los ha deformado, deshumanizado, y programado para no encontrar soluciones armónicas? ¿O es que profundamente creen que los pequeños, igual que cualquier sector de la población en inferioridad de condiciones, no cuentan?
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BLANQUITA SUÁREZ
"Estaba paseando con Blanquita Suárez y en el camino nos
encontramos con una amiga mía. Yo las presenté y nos fuimos a tomar un helado
por las Ramblas.
Blanquita era muy elegante y tenía tres gallinas, un perro y
un gato que la seguían por la calle. El gato, como no conocía a mi amiga, se
asustó y se escondió. Mi amiga y yo empezamos a buscarlo. Preocupadas, le
fuimos a decir a Blanquita que no lo encotrábamos. Blanquita se rió y empezó a
cantar una canción de gatos y entonces el gato salió de su escondite y se unió
a la canción con sus maullidos. El perro también empezó a ladrar y las gallinas
cacarearon. Mucha gente se acercó a escuchar el extraño concierto y fueron
muchos los que pusieron dinero en el sombrero de Blanquita. Al ver tanto dinero
Blanquita se rió y nos invitó a ir a comer a un restaurante donde hasta a los
animales les pusieron plato."




Decepcionante, realmente. Yo les diría a los responsables que no se puede entender una decisión como esta (y me temo que sí, que la niña se desanimará a pesar de que los adultos veamos que este premio ha perdido todo su valor con la poca empatía y ganas de promover el arte que tienen los que lo otorgan).
ResponderEliminar¡Señores, por favor!: estas tres propuestas eran válidas sólo por haberse interesado en lo que ustedes proponían. La niña se recuperará de su decepción y hasta le hará más fuerte, pero ustedes... pena, han perdido una oportunidad de oro.
Sí Cristina. Exactamente, se han perdido una oportunidad de oro. Creo que no hay nada más enriquecedor ni que dé mayor esperanza al mundo que ser capaz de sembrar responsabilidad y participación en las nuevas generaciones. La creatividad no se las inculcamos porque la tienen; pero sí que se fomenta a partir de tratarlos con respeto.
EliminarRealmente es increible que haya gente organizadora de concursos que no valore el interes de participar de tres niños,ni aunque hubiese sido solo 1 tendrìan que haberles dado el premio aunque sea para estimularlos a que sigan siendo asì.Muy triste lo que pasò.
ResponderEliminarSí. Una pena. Aunque no hubiesen dado premio a nadie (una institución siempre puede albergarse bajo la excusa de la crisis). Escribir las tres pequeñas historias en la web del museo, o nombrar a l@s tres niñ@s participantes animándolos a continuar... es GRATIS!
EliminarA mi me parece, ademas de lo dicho, que tenemos de intentar tratar a los demas com nos gustaria que nos trataran. Imaginase, hacer todo un esfuerzo por entrar en un concurso, y luego la gente del concurso hacen como si el concurso nunca ha existido, sin avisar. Es como un cuento absurdo para cualquiera edad pero muestra, como dice Ana, que a los ninos no respetamos, y tenemos que pensar que significa esto para la sociedad.
ResponderEliminarLamentablemente a las organizadoras no ha parecido importarles mucho... Un abrazo Margot!
EliminarDefinitivamente, una banda de gilipollas que ni siquiera saben escribir sin faltas de ortografía. No sirve suavizarlo, es absolutamente terrible que dejaran el premio desierto y que no se les ocurriera alguna opción alternativa. Esto es una falta de respeto de las tantas que se pueden ver a diario y que van dirigidas del adulto hacia el niño, que no tiene ni voz ni voto en millares de ocasiones. La cartita al menos la deberían enviado por obligación y no esperar a que una madre preguntara por el desenlace del concurso. Milla, tu cuento es precioso y seguro que el de los otros dos niños o niñas también. A mí me encantaría leerlos todos. Un beso grande a esos niños anónimos y a la gran narradora y dibujante Miluchi.
ResponderEliminarGracias Gemma. Por suerte hay personas que inspiran y respetan como tú.
Eliminarsimplemente penoso Ana. El cuento bravísimo y los dibujos geniales!!! que cegatura hay en el mundo, por favor!, ah como solo son 3 que les den no?triste, patética la explicación. A Pol le pasó algo parecido en el cole. Hicieron consurso de panellets, tenía unos 5 años y se pasó una tarde con su abuela haciendo los panelletes, super ilusionado, poniéndolos en el horno, etc... se presentaron solo 5 al concurso de panellets ( 3 eran claramente comprados en pastelería). Dieron 3 premios!! de cinco particpantes, hahahaha...ni una mención o un diploma para los dos de la cola, mi hijo me miraba con carita de pena y decía, mami para nosotros nada, tanto trabajo para nada... la verdad que se presenten sólo 5 niños de un colegio de más de 300 en infantil... y no puedan dar una mención a todos, al menos por el esfuerzo y las ganas...no??? pues nada. mi hijo me dijo que ya nos hacía más panellets para el concurso del cole, que los haría para nosotros para casa. Una lástima que un colegio o un Museo!!!! no sepan estimular a los niños creativos y con empuje!! besitos
ResponderEliminarSuper triste. Me da pena la experiencia de Pol. Dejaste tu opinión en el cole? Quiero creer que si nos pronunciamos frente a estos abusos podemos contribuir al cambio.
EliminarQuiero creer que al menos el Museo Picasso no volverá a hacer esto...
No encuentro palabras para tamaña insensibilidad y más de una institución dedicada al arte y su difusión. "En casa de herrero cuchillo de palo" aunque ne este caso es de piedra y roma.
ResponderEliminarNo soy capaz de entender una decisión de este calibre salvo mirándola a través del prisma de la competitividad en engloba casi todos los aspectos de nuestra sociedad... aún así es lamentable, repito, en instituciones dedicadas al arte y la cultura donde lo que debe premiar es la creatividad, la participación y la valentía de presentarse a "juicio" de otros.
Sinceramente, me entristece el alma tal deshumanización...
Ánimo a Milla y a ti con tan buena educación familiar. Felicidades y enhorabuena por la artistaza que tenéis en casa.
Un abrazo.
Muchas gracias por tu comentario, Alfredo y bienvenido al blog.
ResponderEliminarMilla es artistaza en muchas maneras y tiene gran afición por la arqueología. Seguimos su interés allí por donde vaya.
Saludos!!