Dieciséis años cambiando pañales
triturando comidas
alimentando en boca
logrando que la silla de ruedas quepa
haciéndolo mejor como no se hace
aprendiendo
decidiendo
acompañando
responsabilizándonos
culpándonos
llorándonos
perdonándonos
riéndonos
amándonos
cansándonos
descubriéndonos maravillosamente vivos
y agradecidamente dispuestos.
Lo que más duele de ser tu madre es no poder aliviar tu destino. Lo que más duele de ser tu madre es la renuncia constante: a tu risa a tu abrazo a saber qué piensas y en qué sueñas cuando sonríes dormido. Lo que más duele de ser tu madre es la negociación constante: Acepto que me escupas a cambio de que comas. Acepto piernas torcidas a cambio de caderas que no duelan. Acepto levantarte, rescatarte de tu mar de orina, mezclar mis lágrimas en el agua de la bañera, a cambio del consuelo mezquino y deplorable, de saber que otra madre se hermana conmigo limpiando el vómito de un hijo trasnochado, alcoholizado, perdido, y tan necesitado de amor y presencia como vos, y tan triste y tan sola como yo, juntas a la distancia, pensándonos, abrazándonos y compadeciéndonos sin conocernos. Lo que más duele de ser tu madre es sentirle el olor a la muerte y chuparle las entrañas a la vida con una intensidad insospechada, con una sensibilidad agudizada. Los contrarios presentes, mezclados, unificados, en el agridulce sabor de un amor que desgarra, rompe, agota, y de forma autopoyética, repara y fortalece. Lo que más duele de ser tu madre es el apredizaje radical, la toma de conciencia inesperada, de mi vulnerabilidad, desvalía e impotencia, confrontada con tu fortaleza, resistencia, y omnipresencia; porque aún allí donde no estás, te apareces, te pienso, te encuentro. Maternarte es un viaje de ida, y una vuelta a lo más recóndito, pusilánime y grandioso, de mi ser.
Otra publicidad que se beneficia de los estereotipos. Otra publicidad
que da a entender que fórmula y teta son igual de buenos y es sólo una
cuestión de elección.
Los "malos" son siempre los que defienden lo
natural, lo que no genera gasto ni mantiene el mercado...
Sutíl...
difícil de ver a la primera, pero cómo me molesta el manipulador mensaje
publicitario...
No estoy opinando sobre si es bueno o malo dar
fórmula. Ni siquiera estoy juzgando los distintos modos de crianza.
Estoy opinando sobre una publicidad tendenciosa que para vender su
producto realiza una parodia en donde justamente las malas son "las
policías de la teta". (Las que dan fórmula contestan pero las
"instigadoras" son las del rollo natural).
Estoy criticando la
publicidad y su mensaje distorcionado.
Estoy analizando y juzgando una
publicidad engañosa que intenta decir que todo es igual.
Como
espectadora tengo derecho a analizar y juzgar el mensaje que se
me vende al precio de la manipulación emocional que me saca la lágrima fácil en el
momento apropiado.
Yo crecí con fórmula y sé que en
algunos casos es imprescindible (aunque también podríamos dar lugar a
hablar de lactancia compartida y de bancos de leche) sin embargo no tolero el
engaño de decir que todo es lo mismo y que pasemos a otra cosa.
Mi crítica es al video, no a las madres.
Mi
crítica es a un sistema corrupto que se apropia de los debates sociales
válidos y nos los devuelve masticados, digeridos y banalizados. Con el
mensaje implícito de "no importa lo que elijes, importan los bebés" desvirtúan el
hecho de que si importan los bebés, evidentemente importa lo que elijes y esto va mucho más allá del dar o no dar teta, aunque evidentemente también lo incluye.